Crecí en Ciudad Juárez, en uno de los barrios más duros de aquella época, “La Chaveña”. Mi padre era luchador profesional, con una personalidad típica de marcada hiper masculinidad. Crecí entre niños rudos, a los que se nos enseñó que los hombres tenían que ser duros, ser fuertes, valientes y dominadores. Que no sienten dolor, mucho menos emociones, con una sola excepción; la ira, pero más allá de esto y sobre todo; que no tienen miedo.
Nos enseñaron que los hombres mandan y las mujeres no. Que los hombres guían, y las mujeres siguen. Que los hombres son superiores y las mujeres inferiores. Que el hombre es fuerte, mientras que la mujer es débil. Que ellas valen menos que nosotros, que son propiedad nuestra, que nos pertenecen y finalmente que son objetos al servicio del hombre, sobre todo, objetos sexuales
Más tarde me enteré que eso era la socialización colectiva de los hombres más conocida como "kit de masculinidad". Este kit contiene todos los ingredientes de lo que definimos que es ser hombre. También quiero decir que, sin lugar a dudas, hay algo maravilloso, absolutamente maravilloso, en ser hombres. Pero al mismo tiempo hay algunas cosas que se han salido de control. Y realmente tenemos que empezar, a ver eso y realmente llegar a deconstruir, y a redefinir, nuestra idea de masculinidad.
Hubo una época en mi vida en la que tuvimos una experiencia familiar traumática. Mi hermano, Octavio, murió trágicamente cuando tenía tres meses de edad, solo seis meses antes mi abuela materna habia muerto, no hace falta decir que mi madre estaba destrozada. Cuando volvimos a casa despues del funeral, mi madre, mis primas y mis tías, se quedaron en la cocina. Mi padre aprovecho para escabullirse a la recamara; yo lo segui y lo encontre sentado en la cama con la cara entre sus manos. Tan pronto como se dio cuenta que yo estaba ahi, me abrazó y empezó a llorar. No quería llorar delante de mí. Pero sabía que no lo iba a hacer en el camino de regreso y era mejor que lo viera yo que permitirse expresar estos sentimientos y emociones delante de las mujeres. Y este era un hombre que hacía diez minutos había enterrado a su hijo bebé; algo que yo ni siquiera puedo imaginar. Lo que más se me quedó fueron sus disculpas por llorar delante de mí, al mismo tiempo que me felicitaba, me alababa, por no llorar.
Ahora llego a ver esto como ese miedo que tenemos los hombres, ese temor que nos paraliza, que nos hace rehenes de este kit masculino. Recuerdo haber hablado con un niño de doce años, jugador de fútbol,y le pregunté, "¿Cómo te sentirías si... delante del equipo... el entrenador te dijera que jugaste como una niña?" Yo esperaba que me dijera algo como que estaría triste, furioso, enojado o algo así. Pero No, el niño me dijo: "Me destruiría". Yo no pude mas que pensar: "Dios, si lo destruiría que lo llamen niña, ¿qué le estamos enseñando a nuestros hijos sobre las niñas?"
Visto colectivamente, como hombres, se nos enseña a menospreciar a las mujeres, a verlas como propiedad y objeto de los hombres. Es como una ecuación que equivale a la violencia contra la mujer. Como hombres, buenos hombres, la gran mayoría, operamos en base a esta socialización colectiva. Aunque lo neguemos, somos una parte muy importante de eso. Como ven, tenemos que llegar a entender que el menosprecio, la propiedad y la cosificación son la base y la violencia no puede ocurrir sin eso. Por eso los hombres somos gran parte de la solución así como del problema. La violencia masculina contra las mujeres ya es epidémica; es el problema de salud principal de las mujeres y la causa numero uno de la muerte prematura en ellas.
Hoy veo a mis hijas y El mundo que imagino para ellas: ¿Cómo me gustaría que actúen y se comporten los hombres?
Hombre y Mujer, Madre y Padre:Te necesitamos a bordo. Te necesitamos con nosotros. Necesitamos que trabajes con nosotros y nosotros contigo en la manera de criar a los hijos y de enseñarles a ser hombres. Enseñarles que está bien no ser dominantes, que está bien tener sentimientos y emociones, que está bien promover la igualdad, que está bien tener mujeres amigas sin intenciones sexuales, que está bien ser íntegro, enseñarles que mi liberación como hombre está ligada a tu liberación como mujer.
Hoy te pregunto ¿Qué sería la vida para nuestros hijos varones si no tuviesen que adherirse a esta norma de masculinidad, a este kit, a esta "Caja macha"? la respuesta es simple... SERÏAN LIBRES
